Un Palacio impresionante… y los niños y niñas a la intemperie

Cuenta Fuerteventura con una red de espacios culturales y escénicos que pueden ser la envidia de la población de cualquier otro territorio. Nos lo dicen, con admiración, muchas personas que visitan la isla o que acaban de llegar a vivir aquí. Infraestructuras, además de modélicas, distribuidas por casi toda la geografía insular. Auditorios de tamaño medio y grande, capaces de albergar gran variedad de espectáculos, tenemos en Corralejo, La Oliva, Puerto del Rosario, Antigua y Gran Tarajal. Falta, para completar la existencia de este recurso en todas las mayores concentraciones de población, que el Ayuntamiento de Pájara pueda resolver los problemas con el suelo que, hasta el momento, han imposibilitado hacer efectivo el compromiso de los Gobiernos de Canarias y del Estado, el Cabildo y el propio Ayuntamiento de financiar el Auditorio de Morro Jable, redactado por Fernando Menis, una obra de arte que sumará potencial de oferta cultural en el extremo sur de la isla y supondrá un hito arquitectónico a incorporar como valor añadido a esa zona turística, necesitada de oferta complementaria a sus espectaculares playas y demás atractivos naturales.

Liderando esa magnífica red, ‘la joya de La corona’: el Palacio de Formación y Congresos. Un edificio diseñado por el arquitecto Jorge Sastre Moyano, en una privilegiada ubicación frente al mar, en la zona de expansión de la capital hacia el sur, que se hizo realidad después de años de empeño institucional, atravesó con el respaldo popular el ‘campo minado’ de las críticas de alguna fuerza política por entonces instalada en la polémica y alberga hoy -con unos niveles de calidad más que reconocidos y un ir venir constante de personas, sea la hora que sea- la sede central de la Escuela Insular de Música, el Centro Asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la Escuela de Enfermería y los cursos para mayores Peritia y Doctrina, ambos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Centro Bibliotecario (que presta servicio las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana), un espacio de lectura infantil, la Plaza del Centenario de los Cabildos Insulares, que alberga cada año la Feria Insular del Libro… y un programa de actividades y eventos que ya quisieran tener a su alcance, como lo tenemos las casi 120.000 personas que residimos en Fuerteventura, las y los habitantes de lugares mucho más poblados.

El inicio que tuvo esa programación puede dar una idea clara de lo que, a lo largo del tiempo, tendría que ser, sobre todo, la Sala Sinfónica, un auditorio de 1.262 muy cómodas butacas, con una caja escénica que da cabida a grandes acontecimientos y unas condiciones acústicas que, desde el primer día (siendo lo normal que este tipo de espacios lleven un tiempo hasta estar ‘afinados’), elogiaron entendidos y habituales de grandes espacios de audición musical. Si el gran tenor Juan Diego Flórez, en la apertura de la edición número treinta y tres del Festival de Música de Canarias, ‘subía el telón’ del Palacio por primera vez, poco más tarde llenaban ese mismo escenario los ‘Sonidos de una Isla’, un gran espectáculo protagonizado por las Agrupaciones Folklóricas y de Música Popular Tetir, Maxorata, Amolán y Tababaire y artistas de la isla como Santiago y Yúryiga Marrero, Althay Páez y Ayoze Hormiga, con la colaboración de Guacimara Gil, el coro juvenil de la Escuela Insular de Música y la Banda de San Miguel.

Esa ‘inauguración en dos tiempos’ daba una clara idea de lo que se quería que fuera y en buena medida ha sido la vida del Palacio: juntos a algunos congresos, una combinación de eventos y espectáculos de gran nivel, que ponen a disposición de la población de Fuerteventura grandes artistas y grupos sin tener que salir de la isla (más bien, al contrario: recibiendo visitantes que viajan a Fuerteventura desde otros lugares a disfrutar de esa oferta), con la puesta en valor y en escena del trabajo que desarrollan quienes crean cultura en nuestra isla. El último y buen ejemplo, el Concierto de Navidad del grupo Tabajoste, combinando un recorrido por los cantautores canarios más reconocidos con los villancicos tradicionales, acompañados de la orquesta infantil La Cuerda de Oro, de Marilina Dobreva, de José Alberto Bolaños, Yúryiga Marrero y el coro del IES Puerto del Rosario. Antes y después, creaciones corales de nivel, como las tres ediciones ya celebradas del Festival de Ópera de Fuerteventura, con el tenor Jose Concepción como creador e impulsor, o Encrucijada y Suite Canaria (ésta, dedicada al maestro Blas Sánchez), ambas bajo la dirección de Domingo Rodríguez, El Colorado. También, por ejemplo, la espectacular recreación del musical El Rey León que ofrecieron Fermi Barrios y Jénifer Santana con su grupo de teatro musical Hubadance, del AMPA La Avutarda del CEIP La Hubara. Y las Galas de Discapacidad, de la gente de Adisfuer, como las de Salud Mental, de Asomasamen. O la pendiente puesta en escena de la Cantata de Tamasite y el Señor San Miguel, que impulsó la Asociación Cultural Más Ruines que Caín y a la que la dirección artística de Israel Reyes ha transformado en una destacada recreación anual en el entorno de la iglesia de Tuineje. En esa combinación de lo que viene  de fuera con lo de aquí se encuentra buena parte del cariño y el orgullo que la mayoría de la gente majorera siente hacia esta gran instalación.

… Pero hay, también, algunas resistencias. Sin ir más lejos en el tiempo, hace un par de días, el 21 de diciembre de 2019. Con la Sala Sinfónica del Palacio sin otra actividad, la tradicional Gala de Navidad de Mas Dance Academy fue, una vez más, desplazada al Auditorio Insular, una instalación tan veterana como de magníficas condiciones para la celebración de espectáculos… de tamaño medio. Sus más de 500 butacas, las dimensiones -más modestas- del escenario y, sobre todo, el reducido espacio de camerinos, dieron como resultado que esta gala tuviera que distribuirse en dos pases para poder dar cabida al mucho público que quería disfrutarla y que más de 250 niñas y niños tuvieran que pasar buena parte de la tarde a la intemperie, en el patio, esperando el momento de su actuación.

No es, desde luego, el mejor mensaje de reconocimiento y ánimo a las personas y los grupos locales que ‘se lo curran’ día a día para hacer cultura, en cualquiera de sus manifestaciones, en Fuerteventura… No es nuevo, que ya me tocó bregar contra lo que, razones o disculpas variadas aparte, siempre entendí como la manifestación de una mentalidad elitista, que se empeña en dividir la creación cultural en ‘categorías’ y trata de reservar, en exclusiva y salvando excepciones, los más grandes y modernos espacios a lo que viene de fuera. Aunque, como hemos podido comprobar en distintas ocasiones, algunos de esos artistas no necesitaran un gran escenario ni atrajeran a más de unos pocos centenares de espectadores.

El planteamiento debe ser, creo, otro muy distinto: los espacios públicos están para ser utilizados y disfrutados por la mayoría, los grupos que crean aquí tienen que sentir que son, también, ‘suyos’ todos estos espacios y, en función de la demanda técnica y del público previsible en cada espectáculo, asignar uno u otro auditorio a cada evento.

Desde luego, alguien debería pedir públicas disculpas, en este caso, al montón de artistas, a sus familias, profesorado… que, en torno a Mas Dance, con Daida y Nira Cerdeña al frente, ofrecieron otra tarde de muy buena danza y vienen haciendo llegar este arte, desde hace casi una década, a centenares de personas, de todas las edades, en nuestra isla. Lo han hecho siguiendo, como otras y otros, la magnífica estela que dejó en Fuerteventura el coreógrafo y bailarín Sergio Perdomo (como las propias Daida y Nira, con Helena Cabrera y Anna Villacampa, entre otras, idearon y reconocimos, con un busto inaugural obra de Toño Patallo, en la apertura del Festival de Danza Clásica y Contemporánea que lleva el nombre de Sergio). Además, Mas Dance ha consolidado el Topmas Dance como el campeonato de referencia de las danzas urbanas en Canarias, con casi 1.400 participantes en su última edición.

Y, por favor, que no se repita. Que en la próxima Gala Mas Dance o cualquier evento masivo de los que son capaces de poner en escena creadores y artistas de Fuerteventura, podamos encontrarnos, cómodamente instalados en la Sala Sinfónica del Palacio (que estará, como ha estado en ediciones anteriores, a tope), con cientos de chicas y chicos, niños, niñas y adultos, en una sala, un escenario y unos camerinos a la altura del esfuerzo, la participación y la calidad que demuestran cada vez que suben al escenario. Será la mejor manera de reconocerles y agradecerles el trabajo incansable que hacen y el apoyo que reciben de las familias de cada alumna y alumno. Y, a la vez, de que podamos sentir orgullo de que Fuerteventura siga siendo, como lo ha sido, una isla conocida por su apoyo a la cultura, con especial ‘mimo’ para la creación y la interpretación culturales que protagoniza nuestra gente.    

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s